Los floculadores son dispositivos que se usan en el tratamiento del agua y de las aguas residuales para mejorar la eficacia a la hora de eliminar las partículas en suspensión. Funcionan agitando el agua o las aguas residuales, lo que hace que las partículas se aglutinen (o formen «flóculos») creando una masa más densa y visible. Esta masa se elimina después mediante procesos de sedimentación o filtración. La eficacia de un floculador se puede aumentar añadiendo un coagulante para ayudar a que las partículas se aglutinen.
La floculación ayuda a aglutinar las partículas en suspensión, lo que facilita su eliminación mediante procesos de sedimentación o filtración.
La eliminación de partículas en suspensión puede mejorar mucho la calidad del agua, haciéndola más clara y libre de contaminantes.
El uso de floculantes puede ayudar a reducir los costes del tratamiento del agua y de las aguas residuales, ya que pueden ser más eficaces que otros métodos para eliminar partículas.
La eliminación eficaz de las partículas en suspensión puede ayudar a reducir la carga contaminante de las masas de agua y los efluentes, lo cual es beneficioso para el medio ambiente.
La floculación se puede utilizar como paso previo a otros procesos de tratamiento, como la filtración y la desinfección, lo que aumenta la eficiencia general del sistema.