Puede que algunas empresas no lo sepan, pero un estudio de tratabilidad, realizado por expertos en tratamiento de efluentes, puede ayudarte a optimizar tu proceso de tratamiento y darte beneficios económicos, ya que saca el máximo partido a la eficiencia operativa de tu proceso. A continuación te mostramos, en los procesos actuales, las posibilidades de ahorro en tus gastos operativos:
Una planta de tratamiento que ya está en funcionamiento puede funcionar bien aunque use más productos químicos de los necesarios, ya que el exceso que se aplica en el proceso de tratamiento no tiene por qué afectar negativamente a la calidad final, pero sí supone un gasto innecesario. Con el Estudio de Tratabilidad, se busca encontrar el punto óptimo necesario para la desestabilización química de las partículas y así provocar la formación de flóculos. Por lo general, los estudios se llevan a cabo probando diversos coagulantes, como polímeros orgánicos y sintéticos, sales metálicas y metales prehidrolizados a base de aluminio y hierro. La lógica que hay detrás de un estudio de tratabilidad es muy sencilla:
Todo el estudio de tratabilidad se puede llevar a cabo en un plazo máximo de tres meses, ya que algunos compuestos más complejos u orgánicos requieren una atención especial; no es lo habitual, pero sabemos que a veces pasa.
EP, que lleva más de 45 años en el mercado de los procesos, comparte con sus clientes los retos a los que todos nos enfrentamos debido a las normativas gubernamentales, tanto a nivel federal —como la de CONAMA— como de las agencias estatales locales, como CETESB-SP, INEA-RJ, IAP-PR, etc., que regulan la calidad necesaria para el vertido de efluentes en las masas de agua receptoras o en el sistema de alcantarillado.