Los tamices residuales son dispositivos que se usan para separar partículas sólidas de diferentes tamaños en una suspensión líquida. Se suelen usar en aplicaciones industriales, como el tratamiento de agua y aguas residuales, la minería, la industria alimentaria y la farmacéutica. Los tamices residuales se pueden fabricar con distintos materiales, como acero inoxidable, polímeros y metales no ferrosos, y pueden tener diferentes tipos de mallas o rejillas para separar partículas de distintos tamaños. El Grupo EP trabaja con dos tipos de tamices, que son:
El tamiz estático es un dispositivo que no tiene movimiento mecánico y se usa para separar partículas de diferentes tamaños mediante una malla. Este tamiz suele estar compuesto por una caja estática que contiene la malla y una tapa superior que permite la entrada del material. Se introduce la suspensión líquida en la caja, y las partículas más grandes quedan retenidas en la malla, mientras que las más pequeñas la atraviesan.
El tamiz rotativo es un dispositivo con movimiento mecánico que se usa para separar partículas de diferentes tamaños mediante un movimiento giratorio. Este tamiz suele constar de una cámara cilíndrica que contiene una malla o rejilla, y una tapa superior que permite la entrada del material. La suspensión líquida se introduce en la cámara y, mientras gira, las partículas más grandes quedan retenidas en la malla, mientras que las más pequeñas la atraviesan.
Los tamices rotativos se suelen usar en aplicaciones que requieren una gran capacidad de procesamiento, como el tratamiento de agua y aguas residuales, la industria alimentaria, la minería y la industria química, ya que pueden procesar grandes volúmenes de material. Por su parte, las cribas estáticas son más adecuadas para aplicaciones con volúmenes menores de material y en las que se busca una mayor precisión en la separación.
Tamiz estático:
Criba giratoria:
Es importante señalar que algunas cribas rotativas pueden contar con mecanismos de limpieza automática, como cepillos, chorros de aire o agua, para eliminar las partículas retenidas en la malla, lo que permite que las operaciones continúen sin interrupciones.
Los tamices estáticos suelen tener mallas con aberturas de tamaño preciso, lo que permite separar con precisión partículas de diferentes tamaños.
Los tamices estáticos suelen ser fáciles de desmontar y limpiar, lo que facilita el mantenimiento del equipo.
Los tamices estáticos suelen ser más baratos que los tamices rotativos, ya que tienen menos componentes mecánicos.
Las cribas estáticas se pueden fabricar con diferentes materiales, como acero inoxidable, polímeros y metales no ferrosos, lo que las hace resistentes a la corrosión y al desgaste.
Las cribas rotativas suelen ser capaces de procesar grandes volúmenes de material, gracias a su movimiento giratorio.
Las cribas rotativas pueden separar partículas de diferentes tamaños con gran eficacia, gracias a su movimiento giratorio.
Las cribas rotativas se pueden personalizar para adaptarse a las necesidades específicas de una aplicación concreta, como cambiar el tamaño de la malla o añadir componentes adicionales.