La DBO (demanda bioquímica de oxígeno) y la DQO (DMAO) son dos parámetros clave en el tratamiento de efluentes, ya que ayudan a evaluar la eficacia de los procesos de tratamiento y a garantizar que los efluentes tratados cumplan con la normativa medioambiental.
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Controlar la DBO (demanda bioquímica de oxígeno) y la DQO (demanda química de oxígeno) es fundamental en el tratamiento de efluentes y en la gestión de la calidad del agua; por eso, es muy importante entender un poco cada uno de estos dos parámetros.
DBO
La DBO (demanda bioquímica de oxígeno o demanda biológica de oxígeno) es una medida de la cantidad de oxígeno necesaria para la descomposición biológica de la materia orgánica presente en el efluente. Conocer la demanda bioquímica de oxígeno (DBO) del efluente es fundamental por varias razones importantes. Aquí tienes algunas razones por las que es esencial conocer la DBO del efluente:
- Que la DBO (demanda bioquímica de oxígeno o demanda biológica de oxígeno) se salga de los límites de vertido es un problema habitual en las aguas residuales industriales de algunos sectores.
- Un DBO alto indica una gran carga orgánica, lo que puede reducir los niveles de oxígeno disuelto en el agua receptora. Esto puede tener efectos negativos en la vida acuática y provocar la muerte de peces y otros organismos.
- Se usa a menudo para evaluar la carga orgánica biodegradable en los efluentes y para dimensionar y optimizar los procesos biológicos de tratamiento, como los lodos activados y los reactores anaeróbicos.
- En muchos casos, las aguas residuales tratadas se pueden reutilizar para usos no potables, como el riego o la refrigeración industrial. Conocer la DBO es fundamental para asegurarte de que las aguas residuales tratadas cumplan con los estándares aceptables para su reutilización.
- La DBO se mide en mg/L de O2.
DQO
La DQO (demanda química de oxígeno) es un parámetro que se usa para medir la cantidad de materia orgánica e inorgánica oxidable que hay en una muestra de agua y en los efluentes industriales. A diferencia de la DBO (Demanda Bioquímica de Oxígeno), que mide la cantidad de oxígeno que consumen los microorganismos durante la descomposición biológica de la materia orgánica, la DQO implica reacciones químicas de oxidación que permiten medir la cantidad total de compuestos oxidables. Se expresa en miligramos de oxígeno por litro (mg/L) o en partes por millón (ppm) de oxígeno.
¿Por qué debería dar tanta importancia al control de la DBO y la DQO?
Estos dos parámetros te dan información clave para evaluar la eficiencia de los procesos de tratamiento, garantizar el cumplimiento de la normativa medioambiental y proteger los recursos hídricos. Aquí tienes algunas razones por las que es importante controlar la DBO y la DQO:
- Evaluación de la eficacia del sistema de tratamiento de la materia orgánica en el efluente;
- Cumplimiento de los límites establecidos por la legislación medioambiental;
- Optimización de procesos y toma de decisiones eficaz para mejorar el proceso de tratamiento;
- Protección de los recursos hídricos.
¿Cómo se mide la materia orgánica en los efluentes?
La materia orgánica que hay en los efluentes requiere una atención especial, ya que es la principal causa de los problemas de contaminación del agua.
Normalmente se usan métodos indirectos para cuantificar la materia orgánica, como, por ejemplo, la medición del consumo de oxígeno (DBO y DQO). La DQO se suele usar junto con la DBO para evaluar la carga orgánica en los efluentes y para controlar la eficacia de los procesos de tratamiento.
Una vez que hayas medido la DBO y la DQO, divide la DQO entre la DBO y evalúa los resultados y la eficiencia de tu tratamiento para tomar decisiones:
- < 2,5 – Efluente fácilmente biodegradable
- 2,5 a 5,0 – Presenta una biodegradabilidad media y hay que evaluar el sistema y la vía de tratamiento implantados para estudiar y valorar si el pretratamiento es adecuado para reducir esta relación.
- > 5,0 – El efluente es difícil de biodegradar y la eficacia del tratamiento solo con el proceso biológico es baja; en este caso, hace falta un estudio para evaluar la mejor vía de tratamiento y la combinación de tecnologías.
Legislación sobre la DBO
La resolución 430/2011 de CONAMA establece que el vertido debe cumplir con una eliminación mínima del 60 %. Es decir, la planta depuradora tiene que tener una eficiencia de eliminación del 60 % para que el vertido del efluente cumpla con la normativa.
También tenemos las normativas estatales, como por ejemplo: el artículo 18 del decreto estatal 8468 de la CETESB de São Paulo, que establece que el parámetro de DBO debe ser de un máximo de 60 mg/l o que el sistema tenga una eficiencia del 80 %.
¿Cómo puedo mejorar la eficacia de la eliminación de materia orgánica en mi planta de tratamiento de aguas residuales?
– Hacer una evaluación completa del sistema para determinar su capacidad máxima de eliminación de la carga orgánica y la ruta de tratamiento;
– Si el sistema no alcanza la eficiencia necesaria, hacer una modernización o una renovación del sistema;
– Implantar un tratamiento terciario
– Combinar tecnologías o implantar otras nuevas, como: MBR
¿Cómo puede ayudarte el Grupo EP?
El Grupo EP ofrece un servicio personalizado que se centra en el diagnóstico de problemas en sistemas de tratamiento de agua, aguas residuales y reutilización, y te ofrece soluciones completas, como:
– Estudios y evaluaciones técnicas;
– Ensayos de caracterización y tratabilidad;
– Análisis medioambientales de los parámetros de la norma CONAMA 430/2011 y otras normativas estatales;
– Puesta en marcha de plantas de tratamiento de agua (ETA), plantas de tratamiento de aguas residuales (ETE) y sistemas MBR;
– Renovación y modernización;
– Suministro de productos químicos.
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