PFAS: desde su desarrollo hasta su regulación

Los PFAS, conocidos como «sustancias químicas eternas», están presentes en nuestro día a día y en un montón de productos desde la década de 1940.

Debido a la producción descontrolada y sin regulación de estas sustancias, a lo largo de la historia se han producido algunos incidentes que han acarreado diversas complicaciones para la salud humana y animal, así como la contaminación del medio ambiente. Desde que se produjeron esos hechos, se han establecido valores límite de referencia para los PFAS que se encuentran en los residuos.

¿Qué son los PFAS?

Los PFAS (sustancias per- y polifluoroalquílicas) son sustancias sintéticas que tienen en su estructura enlaces entre los átomos de carbono y flúor, capaces de repeler el agua y la grasa, lo que así, una molécula muy resistente a la degradación, lo que les ha valido el nombre de «productos químicos eternos» o «forever chemicals» en inglés.

Estas propiedades únicas hacen que los PFAS sean componentes esenciales en aplicaciones que van desde utensilios antiadherentes, como sartenes, hasta materiales imprescindibles en sectores de alta tecnología, como el aeroespacial y el automovilístico.

Se suelen encontrar en utensilios de cocina antiadherentes, envases de alimentos, materiales y ropa impermeables, espumas contra incendios, alfombras resistentes a las manchas, revestimientos de tejidos o cuero, ceras para suelos, entre otros.

Efectos de los PFAS en la salud y el medio ambiente

Los PFAS se consideran sustancias bioacumulables, es decir, permanecen durante años en el organismo o en el medio ambiente sin degradarse. Por eso, aunque una persona esté poco expuesta a los PFAS, esto sigue siendo motivo de preocupación con el paso del tiempo.

Según la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES), casi el 97 % de la población de EE. UU. tiene niveles detectables de PFAS en el organismo. Los estudios realizados a lo largo de los años revelan que los PFAS tienen efectos nocivos para la salud de las personas y los animales.

Estos efectos, que van desde alteraciones hormonales hasta un mayor riesgo de cáncer, ponen de relieve la necesidad urgente de regular y supervisar estas sustancias.

La exposición a estas sustancias puede producirse por contacto directo con los productos, por el aire, a través de los alimentos que consumimos o del agua potable contaminada con algún tipo de PFAS.

Foto: KatMoys/Shutterstock

Los riesgos asociados a estas sustancias también dependen de algunos factores, como la frecuencia, la dosis, la duración de la exposición, la sensibilidad del organismo y el acceso a agua potable de calidad. Los efectos nocivos para la salud, descritos en algunos estudios científicos, incluyen:

  • Interferencia hormonal en el cuerpo;
  • Aumento de los niveles de colesterol;
  • Aumento de la presión arterial durante el embarazo y preeclampsia;
  • Mayor riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer, como el de riñón y el de testículo;
  • Alteración de las enzimas hepáticas;
  • Mayor riesgo para los fetos, como un bajo peso al nacer;
  • Disminución de la respuesta de anticuerpos en algunos tipos de vacunas.

La historia de los PFAS

La historia de los PFAS empieza en 1934, cuando Fritz Schloffer y Otto Scherer descubrieron el PCTFE (policlorotrifluoroetileno) en un antiguo conglomerado químico alemán. Años más tarde, unos científicos de la empresa DuPont descubrieron por casualidad una nueva sustancia a la que llamaron politetrafluoroetileno (PTFE) y que se registró como Teflón. Como se consideraba una sustancia difícil de manipular, la empresa 3M descubrió una nueva sustancia llamada ácido perfluorooctanoico (PFOA).

Los PFOA se usaban como recubrimiento, igual que el Teflón, pero no se aglomeraban durante la producción, lo que aumentaba la productividad a escala comercial. En 1951, DuPont, que quería poner en marcha la producción de Teflón a escala comercial, empezó a comprar PFOA a la empresa 3M. Esta sustancia no se clasificó como peligrosa, pero se enviaron recomendaciones de eliminación en las que se indicaba que la forma adecuada de deshacerse de ella era mediante incineración o enviándola a instalaciones de residuos químicos, y que no se podía verter en aguas superficiales ni en el alcantarillado.

Durante años, las empresas DuPont y 3M llevaron a cabo diversas investigaciones científicas para comprender el nivel real de toxicidad de estas sustancias. Las investigaciones se realizaron con animales de laboratorio y, posteriormente, en estudios con los empleados de la empresa que manipulaban dichas sustancias.

Durante la investigación, se detectaron varias alteraciones en el organismo, como un aumento del tamaño del hígado, problemas congénitos en los fetos y algunos tipos de cáncer. Todos estos estudios se mantuvieron en secreto por parte de la empresa y solo salieron a la luz cuando los vecinos de la zona de Parkersburg, en Virginia Occidental, presentaron una demanda contra DuPont después de que varias reses de la zona murieran sin causa aparente.

Consecuencias medioambientales y normativa

Se ha descubierto que, durante años, DuPont vertió lodos mezclados con PFOA en fosas abiertas sin el revestimiento adecuado, lo que supuso un total de unas 7.100 toneladas de residuos vertidos de forma inadecuada, lo que, en consecuencia, provocó un vertido químico al suelo y a las capas freáticas, lo que a su vez contaminó el suministro de agua potable de los vecinos de esa zona, además de contaminar el río Ohio.

Se acumula espuma con PFAS en el embalse de Van Etten Creek, en el municipio de Oscoda, Míchigan. Foto: Jake May / AP

Tras los sucesos relacionados con DuPont y 3M, los organismos reguladores empezaron a establecer normas para el uso de los PFAS y valores límite de referencia para estas sustancias en los residuos. Según el Convenio de Estocolmo, los PFAS se denominan Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), y se describen como sustancias químicas orgánicas con propiedades tóxicas que resisten la descomposición.

La norma ABNT NBR 10.004 se sometió a una consulta pública a principios de año, en la que se establece que el valor límite de referencia para la presencia en residuos de PFOS (ácido perfluorooctanosulfónico) y sus derivados es de 50 mg/kg, y para las sustancias PFOA (ácido perfluorooctanoico) y PFHxS (ácido perfluorohexanosulfónico) y sus derivados, de 40 mg/kg. Además, se ha implementado el método de la EPA ( Agencia de Protección Ambiental de EE. UU.) 1633, que describe cómo determinar los PFAS en muestras acuosas, sólidas y de tejidos mediante cromatografía líquida/espectrometría de masas (LC-MS/MS), y que cumple con la Ley de Agua Limpia (CWA), que establece las normas básicas para la eliminación de contaminantes en el agua.

Como ya se ha mencionado, la norma ABNT NBR 10.004 está en proceso de revisión para incluir parámetros sobre los PFAS aquí en Brasil. Además de este proyecto, tenemos el proyecto de ley PL2726/2023, que establece la política nacional de control de los PFAS.

Cuenta con EP para soluciones relacionadas con los PFAS

Las leyes están cambiando a medida que se publican estudios cada vez más detallados sobre los PFAS y su toxicidad para las personas y el medio ambiente. Esta evolución normativa es clave para garantizar que las industrias se deshagan de estos compuestos de forma adecuada, respetando los límites que marca la ley y velando por la salud pública y la protección del medio ambiente.

A EP Analítica, como laboratorio acreditado, estamos totalmente cualificados para realizar análisis medioambientales de PFAS. Contamos con un equipo técnico altamente cualificado, además de equipos y métodos avanzados, que garantizan la fiabilidad de los resultados y el cumplimiento estricto de la legislación vigente.

Laboratorio EP Analítica. Foto: archivo

EP, además de ofrecer servicios analíticos para identificar estos compuestos, también cuenta con un departamento de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i), dedicado al estudio y desarrollo de procesos y sistemas para el tratamiento de efluentes y aguas contaminadas con PFAS.

Si tu empresa se enfrenta a retos relacionados con los PFAS y quiere cumplir con las políticas ESG de forma eficaz, ponte en contacto con nosotros. Nuestras soluciones integradas están diseñadas para dar respuesta a tus necesidades específicas, garantizando el cumplimiento normativo y la sostenibilidad. Al fin y al cabo, cuidar el medio ambiente y la calidad de vida de la sociedad es nuestra misión.

_________________________________________________________________________

Y para entender aún mejor la importancia de este tema, te sugerimos que veas la película «El precio de la verdad» (Dark Waters), que muestra de forma impactante las consecuencias de estas sustancias para la salud y el medio ambiente.

Artículo de: Catharina Mariusso y Leonardo Paiva